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domingo, 21 de noviembre de 2010

Yo cagué en Bhuntar

Para viajes míticos el que me casqué después del safari, hice un Jaisalmer-Bhuntar en más de dos días topándome con algunos de los transportes más lentos del mundo (no lo he leído en ningún sitio, me lo invento para darle más énfasis :DD) al final me decidí a ir a Himachal Pradesh por muchas razones: porque había un amigo por ahí, porque está a los pies de los Himalayas (y garantiza bajas temperaturas), por darme un descansito de tanto avasallamiento, por sus “productos locales” y porque no lo conocía.

El resume es este: fueron 1055 Km. (según Google maps) y en tiempo más de dos días.

Y el recorrido fue el siguiente: Jaisalmer-Jodhpur (bus 7H) + Jodhpur-Kalka (tren 20H) + Kalka-Shimla (tren 8H) + Shimla-Bhuntar (bus 12H) con sus correspondientes (e interminables) esperas entre transportes.

Cabe mencionar la estupidez que hice en tomar el toy train desde Kalka a Shimla en vez del bus, según la guía este tren es una de las joyas del estado pero si quieres llegar a destino mejor píllate el autobús, porque este tren, que es muy bonito y está muy bien conservado (el recorrido también es muy curioso), se tira más de 8 horas para hacer un recorrido de menos de 70 Km.! Y estás sentado en madera pelada, así que después de tantas horas en un mismo lugar (para que no te quiten el asiento) necesitas encargar un culo nuevo…


Este maravillosos tren me borró dos veces la ralla del culo.
Lo peor fue que llegué a Bhuntar a las 3 de la madrugada, quedándome totalmente tirado, en este pueblo no hay mucha infraestructura hotelera, pregunté en el primer hotel (era hotel-hotel) y, después de llamar durante más de media hora para despertar al recepcionista, me dijo que cobraban 800 rupias sin regateo. Me mandó a un hostalillo a unas calles, donde podría encontrar algo más asequible.

Ahí me encontré con el mismo problema, recepcionistas noqueados, pero al cabo de media hora abrió un jovencito. No hablaba mucho inglés pero me entendió cuando le pregunté el precio:
300 rupias- me dijo, yo le comenté que buscaba algo más barato y me contestó: 200 rupias- joder, si que suelta pronto el pavo. Le pedí que me enseñara la habitación y me encontré con esto:


El espejo del baño ahí metido junto a los tomates y pimientos podridos!
El espejo del baño ahí metido junto a los tomates y pimientos podridos!
El baño que, a parte de estar guarrísimo, parecía recién usado, tenía hasta papel higiénico!

Me quedé alucinado del estado de la habitación, le pregunté si tenía otra y me dijo que no, entonces fui a saco con él, empecé a señalar todo y con el tono subido: estos tomates que hacen aquí? Y estas putas moscas? Y este baño? Esto no está limpio!! En un momento le solté una súper frase, gesticulando mucho para que me entendiera bien: me tendrías que pagar a mí por dormir aquí!!! El tío se quedó flipado, eran las 4 AM y le había despertado un tipo que estaba totalmente tirado, debía ser el más barato del pueblucho (y lo sabía) y encima le estaba abroncando... Pero a mi me la sudaba, estaba un poco encendido,por que una cosa es que no puedas exigir mucho por que algo es muy barato, pero de ahí a meterme en una pocilga de unos aprovechados que saben que son la única opción, va un trecho. Si me llega a echar me voy todo orgulloso y me quedo sobando fuera con los perros. Pero cedió un poco y me la dejó por 80 rupias, yo no subía de las 50 pero el cansancio y las ganas de poner un huevo me hicieron cortar la negociación.

Cuando estuve solo tuve que hacer de tripas corazón y usar el trono, estaba aun jodido de las comidas del desierto así que imaginaos como quedó (mejor no imaginéis :S)

No funcionaba la cadena y no salía agua de ningún grifo, malditos hijos de puta, lo único que me hizo feliz fue pensar en mis habilidades regateadoras y en que llevaba agua embotellada, me lavé las manos y lo dejé todo tal cual, ya se lo encontrará el siguiente, supongo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La guinda de Rajasthán

Llegué con todos los calores del desierto, con una barba de días y con arena hasta en el innombrable. Me pegué la ducha de mi vida y me dije: hoy me dejo bigote!! (el de hace un par de historias… es que voy un poco desfasado :P)


Me sentía un poco mareado y hambriento, también tenía el estómago fatal de las comidas en el desierto, así que me tomé un refresco y un sándwich a la sombra, para no arriesgar.

Di una vuelta por la ciudad y miré las barberías. Aquí muchos se afeitan en el barbero, es muy económico: si a mi me suele costar entre 20 y 30 rupias, entonces a los indios les cobrarán tres veces menos, como mínimo. También hay barberías en las calles y supongo que esas afeitarán por menos de cinco rupias, aunque dudo que ahí cambien la cuchilla en cada trabajo.

Los barberos indios son unos verdaderos artistas, te embadurnan a fondo, te masajean y te apuran muy bien, algunos acaban, te vuelven a echar espuma y te vuelven a afeitar… flipante! Te pueden hacer un sinfín de perillas y patillas, aunque lo que se lleva en India es el mostacho, no se por que será.

Elegí una con el criterio de siempre: si está trabajando y razonablemente limpia, ya vale. Me tocó esperar a un tipo que parecía venir de comer, no hablaba inglés pero entendió lo del mostacho finito por que el compañero, que estaba afeitando a otro paisano, le tradujo un poco. Empezó con todo el protocolo barberil y perfectamente me rasuró los lados, la barbilla y el cuello. Me limpió y empezó a masajearme el bigote con dos dedos, yo me imaginaba la escena desde fuera y tiene que ser chistoso ver como un tío masajea el bigote de otro…

Me puso un poco de espuma en el lugar a proceder y procedió, parecía todo un profesional, concentrado en su tarea hasta se acercó un poco, como para fijarse más, y empezó a rasurar y trazar la línea perfecta. Cuando llevaba medio bigote se paró a observarlo y así hacerse una imagen mental del trabajo que la otra mitad requería, se volvió a acercar a mí y justo cuando empezó otra vez con su labor SE TIRÓ EL ERUCTO MAS GORDO QUE SE HA OÍDO EN ESTAS TIERRAS mientras seguía afeitando como si nada…





…y por supuesto vino acompañado de otros, como si hubiese salido mamá eructo de paseo con sus eructitos siguiéndola detrás…





Yo no me considero nada escrupuloso pero eso me sobrepasó en ese momento. Empecé a sentirme mal, muy mal. Se me revolvió todo ahí abajo y escuchaba los gritos de un sándwich clamando por salir.

Le aparté la mano de mi bigote y le dejé la mano en frente, como un agente de tráfico, para indicarle que no siguiera. Me quedé treinta segundos así y cuando controlé el alboroto interior me levante, pagué y me fui. El otro barbero se estaba descojonando. Lo más impresionante es que mi barbero se quedó con cara de alucinado, no parecía entender qué había de malo en eructar en la cara de un cliente!

Yo me fui hasta con espuma en el bigote, muy aturdido, el del hostal me preguntó algo como qué hacía con medio bigote pero no le hice ni caso, me limpié en mi habitación y me eché una siesta. Más tarde rematé la faena.
No sé por qué pero ahora me afeito solito :DDD

miércoles, 10 de noviembre de 2010

[Interludio] Un indio más.

Como con la derecha y me acicalo los bajos con la izquierda. Es jodida la dislexia en India, puedes acabar limpiándote el culo con un chapati o comiendo mierda, que es mucho peor (bueno… dependiendo del estado del chapati, claro)

Subo a los medios de transporte cuando estos están en movimiento y si puedo le hago la púa al revisor. Viajo en el suelo, en el techo o en el chasis sin importarme lo peligroso que pueda ser o la multa que, según los pocos carteles informativos que quedan enteros, me puede caer. También ocupo el primer lugar que encuentro, mi modus operandi consiste en comprar un billete de la clase más baja e ir cambiando de lugar según vayan reclamando las camas o asientos. Esto es la jungla, baby.

Eructo! Estridentemente y en la cara de cualquiera, como si me fuera la vida en ello, he llegado a eructar mientras estaba eructando. Eructo y me tiro sonoros pedos en mi puesto de trabajo, cuando los demás comen, hablan, hacen el check-in en los hoteles… podría peerme delante del mismísimo Dalai Lama sin percatarme de que tal vez al resto del mundo pueda parecerle una falta de respeto. Para mi es de lo más natural.
Como con la boca abierta y hablo mientras lo hago, te preguntarás como puedo hacer tantas cosas a la vez, pues he llegado a mascar un chicle mientras comía con la boca abierta charlando con el de al lado sobre los pedos y eructos que me tiré cuando subía a un autobús en marcha.

Ah! Casi se me olvida! A pesar de todo esto me lavo las manos antes y después de comer. En eso sí soy un manías, sabes?

Escupo en cualquier lugar, ahora se pone de moda poner cartelitos de “prohibido escupir aquí” pero yo lo sigo haciendo. Antes preparo bien el escupitajo, no te creas que va a ser una saliva cualquiera la que va a salir de esta boca. Hay dos modalidades bien diferenciadas: la primera, que yo llamo la budista, consiste en vaciar mi interior lo máximo posible rascando de mi garganta cualquier rastro mucoso y haciendo ruidos como si me quisiera sacar un pulmón, está modalidad es la mas sonora pero no la más vistosa... Mi preferida siempre será la segunda, la que gusto de llamar el río de henna, es cuando me tiro todo el día macerando en mi boca tabaco de mascar para que así mis lapos adquieran un tono rojizo y sea más desagradable a la vista, si cabe.
A veces fusiono las dos para deleite del publico expectante, mientras masco un chicle, claro.

Y siguiendo con mis necesidades fisiológicas, meo y cago en la calle sin pudor alguno, ayuda mucho el que la mayoría de alcantarillas esté a la vista y que el baño no es una parte indispensable de la vivienda india.

Invado el espacio ajeno cuando me da la real gana, si me siento a tu lado intentaré hacerlo lo más pegado a ti que pueda, entrando de culo y sin mirar, si me siento en tu pierna accidentalmente no esperes que sea yo el que retroceda, y mucho menos un “lo siento”, más bien te miraré con mi peor cara de fuera-de-mi-camino-jodido-insecto y esperare a que estés tan incómodo que te tengas que ir.

Si te conozco de hace solo un minuto que no te extrañe cuando apoye mi mano en tu pierna, te pase el brazo por el hombro, te pida que me enseñes cualquier cosa que lleves o te pregunte hasta el grupo sanguíneo del gato de tu primo. Ah! Y las colas son mi especialidad, es cuando puedo demostrar mis habilidades, me da igual quien esté primero, las ancianas o las embarazadas son como las reglas, están para saltárselas. He de reconocer que también aprovecho para meter mano, benditas las colas!

Si tengo algo para vender huye de mi, a parte de ser un pesado sin remedio intentaré inflarte el precio o engañarte con la calidad, cuenta dos veces el cambio y gesticula bien con los dedos, que no será la primera vez ni la última que tus “thirty” los entienda como “fifty”.

Cuando conduzco mi taxi soy el amo de la ciudad, sobretodo si llegas a horas intempestivas y soy el único que hay. Si no aclaramos bien el precio antes que encienda el motor prepara las rupias, campeón, que vas a recordar los taxis de tu país. Y aunque me aclares muy bien el hotel al que vas primero te llevare de paseo a la tienda de un amigo y después a otro hotel en el que cobro comisión, si cuela, cuela. Tranquilo, que si la cosa se pone fea se me olvidará por completo que hablo inglés.

Por último resaltar que a veces me burlo de los que piden, piso a los inválidos o los aparto de una patada sin mirarlos, aquí el pez grande se come al chico, lo que pasa es que siempre encuentras un pez más grande…
Te he dicho ya que esto es la jungla??

Mi burdo intento (fallido) por parecer uno de ellos: me he dejado bigote...

PS- Evidentemente no hago nada de esto, si lo hiciera me imagino que me echarían de India y no me dejarían entrar en España… Pero todo lo he visto, oído y olido!

Y fuera bromas, aquí están jodidos de verdad, eso lo sabemos todos, pero cuando llevas un tiempo parece como que te inmunizas y llegas hasta a reírte de todas estas escenas bizarras que ves, pero están muy muy jodidos…Yo seguiré siendo el extranjero pulcro, educado y escrupuloso, que no me va tan mal!