Pero ahora vengo con los deberes hechos. Y mientras estoy rememorando grandes momentos de mi anterior viaje al subcontinente, el conductor me pide que le vuelva a enseñar el mapa. Se lo enseño y se apunta el numero de teléfono del hostal al que voy argumentando que siendo tan tarde (1.30 AM) es posible que esté cerrado y va a llamar para asegurarse. Le digo que no se moleste y que siga conduciendo, que ya es muy tarde y tengo ganas de descansar. Sorpresivamente me hace caso y me lleva, pero donde a él le da la gana.
Aparecemos en una calle oscura (las preferidas de los taxistas por estos lares, al parecer) y llama a alguien, me dice que no sabe bien la dirección y que va a preguntar a un amigo. De una casa salen tres tipos que me empiezan a contar las maravillas de su hostal y que pase a echarle un vistazo sin compromiso, yo les digo que no voy a moverme del coche, que están perdiendo el tiempo conmigo pero insisten. A todo esto, el conductor, que estaba fuera del vehiculo, me enseña su móvil llamando a un número y me dice: “ves? Nadie contesta!” en ese momento le cojo el móvil de mano y empiezo a compararlo con el numero del hotel que, en efecto, es diferente.
La situación es rara de cojones, todos fuera y yo dentro del taxi con la guía y el teléfono del taxista.
Le devuelvo el teléfono y le digo con tono de enfado que me lleve a mi hostal. Ahí ya cambia la cara de todos, los señores se van a su casa y el taxista conduce sin hablar. Yo no estoy para nada molesto, de hecho disfruto de mi papel de turista indignado, incluso me siento ligeramente orgulloso de haberles pillado la trampa. Llegamos sin problemas al lugar acordado en un principio y, en efecto otra vez, el lugar estaba abierto con cinco tíos en recepción viendo la tele a todo trapo. El conductor me pone la cara del gatito de Shrek y me intenta ayudar con la mochila pero le doy las gracias, ya tuve bastante ayuda por hoy, ya me lo monto solo.
En el hotel me enseñan una habitación medio fea que es, al parecer, lo único que tienen. Me dice que son 700 rupias la noche. Le digo que voy a mirar algo más, justo enfrente hay otro hostal del mismo estilo. Le pregunto si tiene algo libre y lo único que hay está en la planta baja. Después de charlar un rato lo dejamos en 25o rupias, a parte que tienen cocina abierta 24h, mi suerte a cambiado!
Subo a comer algo, no me arriesgo, pido un sándwich de queso y una coca mientras me hago amigo de un gatito negro. Vuelvo a la habitación y me fijo que me han dado la nº 13. Gatos negros? Números 13? si fuera supersticioso ya me habrían jodido el buen humor, pero como no lo soy… que buen comienzo!!
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