lunes, 15 de noviembre de 2010

Última parada en Rahastán

Llegué a Jaisalmer en una nube de polvo, y no es una expresión, a media noche ya me tuve que poner una camiseta a modo de mascarilla por que no paraba de entrar arena por todos lados, no sé si pasamos por una zona desértica o que cojones pasaría, pero al despertarme había un dedo de arena en el suelo.

Muy curioso fue que todos los taxistas estaban tras una cuerda y una línea blanca pintada en el suelo, como para que no se nos echen encima. Ya me habían hablado de lo buitres que son los hoteleros en esta ciudad, la guía lo advierte también, se ve que todo el mundo esta dedicado al negocio del safari en el desierto y presionan muchísimo para que te dejes las rupias en su madriguera.

El lago Gari Sadar a las 6 de la mañana.
Descargué maletas en un hostal al que había llamado previamente (cosa que fue muy útil por que vino a recogernos evitándonos lidiar con los taxistas, aun viajaba con las españolas) y no podía dormir, eran casi las 6 AM pero llevaba muchas horas durmiendo en el tren, cogí los esenciales y me fui a ver la salida del sol al lago del pueblo, el Gari Sadar, un lago chiquitito pero con encanto, y muy tranquilo a primera hora de la mañana. Fue un excelente comienzo, el astro rey recargó las pilas y casi me hizo olvidar el agotamiento mental que llevaba a causa de las estresantes ciudades que había visitado, Rajasthán es un estado muy bonito y con mucha personalidad, pero si a eso le sumamos que es muy accesible desde la capital da como resultado legiones de turistas, y eso es directamente proporcional a la cantidad de embaucadores, vendemotos, estafadores, marrulleros y abusadores de almas cándidas que existe en el lugar… una pena, oye. Yo llevaba casi un mes en Rajasthán!!
Recargando las baterías!

Volví al hostal para hacer el check-in y, una vez firmado el papeleo, el gualtrapa de la recepción empezó a comentarme el asunto de los safaris. No estaba nada interesado en un principio pero después. Pensando en que nunca estuve tan cerca de un desierto, me dije que no estaría mal al menos escuchar su oferta. El tipo era un rufián clase-A: me explicó la ruta en cinco minutos y después, a mis preguntas del tipo “cuales son tus tarifas?”, él respondía cosas como “cuál es tu presupuesto?” cosa que no me gustó nada, así que le dije que no estaba interesado.

Salí a dar un paseo y en la primera calle que tomo encuentro a Ali, un tipo que conocí en Pushkar. Ali se estuvo quedando en casa de Bharat mientras yo estuve por el pueblo y me lo presentó como su amigo, fue un tipo muy majo y me dio una tarjeta para que contactase con él en caso de dirigirme a Jaisalmer, pero yo la perdí :S. Ali tiene un hostal y también se dedica a los safaris, entonces, tratándose de él, ya me hacía más gracia darme una vueltica por las dunas. Me explico: no es que pensara que por habérseme cruzado en el camino como “amigo de” no iba a ser un trampero más, pero había más probabilidades de acabar bien.

Me llevo a su hotel y nos sentamos a sorber un chai, me enseño las habitaciones y me explicó un poco acerca de sus safaris, pero no me presionó en ningún momento, me cameló y me pintó muy bien el asunto diciéndome que dejara el hostal en el que estaba y me viniese al suyo, que no me cobraría nada por ser un amigo.

Pensé que era una buena ocasión para hacerlo y contraté un viaje con él. Al final resultó todo un poco más caro de lo acordado alegando propinas y ayudas en nombre de "el buen rollo". Intentaba rascar de donde podía y lo peor era que se hacía el súper amigo. Esquivando las puñaladas no fue todo tan malo, pagué 150 rupias por la habitación (en concepto de propina amistosa, claro)

Siempre que estoy en estas situaciones me digo: venga tío, es comprensible, están muy necesitados y no hacen más que ver blanquitos paseándoles los billetes por delante. Pero es que hay mucho pesado… y yendo sólo (la vez anterior fui acompañado) deben pensar que eres más persuadible y te acosan bastante más.

Y esa fue mi experiencia en Jaisalmer. Habéis visto? He escrito más de ellos que del lugar y mira que es bonito! La ciudad está construida alrededor del fuerte (one more time) pero éste no es en forma de residencia o palacete para el maharajá de turno sino que está todo el pueblo viejo dentro de él. Es genial perderte en sus callejuelas, cada dos por tres apareces en un lugar que no esperas y puedes caminar por toda la parte amurallada, 99 bastiones según Lonely Planet (menos de 70 según la policía nacional). Una delicia de lugar.

Imponente fuerte visible desde cualquier punto de la ciudad.

Otra vista del fuerte, qué si no.
Desde una de las terracitas escondidas en las callejuelas.

¡¡Pero necesito un cambio ya!!
En la próxima os cuento un poco lo del safari, que no estuvo nada mal!

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