domingo, 21 de noviembre de 2010

Yo cagué en Bhuntar

Para viajes míticos el que me casqué después del safari, hice un Jaisalmer-Bhuntar en más de dos días topándome con algunos de los transportes más lentos del mundo (no lo he leído en ningún sitio, me lo invento para darle más énfasis :DD) al final me decidí a ir a Himachal Pradesh por muchas razones: porque había un amigo por ahí, porque está a los pies de los Himalayas (y garantiza bajas temperaturas), por darme un descansito de tanto avasallamiento, por sus “productos locales” y porque no lo conocía.

El resume es este: fueron 1055 Km. (según Google maps) y en tiempo más de dos días.

Y el recorrido fue el siguiente: Jaisalmer-Jodhpur (bus 7H) + Jodhpur-Kalka (tren 20H) + Kalka-Shimla (tren 8H) + Shimla-Bhuntar (bus 12H) con sus correspondientes (e interminables) esperas entre transportes.

Cabe mencionar la estupidez que hice en tomar el toy train desde Kalka a Shimla en vez del bus, según la guía este tren es una de las joyas del estado pero si quieres llegar a destino mejor píllate el autobús, porque este tren, que es muy bonito y está muy bien conservado (el recorrido también es muy curioso), se tira más de 8 horas para hacer un recorrido de menos de 70 Km.! Y estás sentado en madera pelada, así que después de tantas horas en un mismo lugar (para que no te quiten el asiento) necesitas encargar un culo nuevo…


Este maravillosos tren me borró dos veces la ralla del culo.
Lo peor fue que llegué a Bhuntar a las 3 de la madrugada, quedándome totalmente tirado, en este pueblo no hay mucha infraestructura hotelera, pregunté en el primer hotel (era hotel-hotel) y, después de llamar durante más de media hora para despertar al recepcionista, me dijo que cobraban 800 rupias sin regateo. Me mandó a un hostalillo a unas calles, donde podría encontrar algo más asequible.

Ahí me encontré con el mismo problema, recepcionistas noqueados, pero al cabo de media hora abrió un jovencito. No hablaba mucho inglés pero me entendió cuando le pregunté el precio:
300 rupias- me dijo, yo le comenté que buscaba algo más barato y me contestó: 200 rupias- joder, si que suelta pronto el pavo. Le pedí que me enseñara la habitación y me encontré con esto:


El espejo del baño ahí metido junto a los tomates y pimientos podridos!
El espejo del baño ahí metido junto a los tomates y pimientos podridos!
El baño que, a parte de estar guarrísimo, parecía recién usado, tenía hasta papel higiénico!

Me quedé alucinado del estado de la habitación, le pregunté si tenía otra y me dijo que no, entonces fui a saco con él, empecé a señalar todo y con el tono subido: estos tomates que hacen aquí? Y estas putas moscas? Y este baño? Esto no está limpio!! En un momento le solté una súper frase, gesticulando mucho para que me entendiera bien: me tendrías que pagar a mí por dormir aquí!!! El tío se quedó flipado, eran las 4 AM y le había despertado un tipo que estaba totalmente tirado, debía ser el más barato del pueblucho (y lo sabía) y encima le estaba abroncando... Pero a mi me la sudaba, estaba un poco encendido,por que una cosa es que no puedas exigir mucho por que algo es muy barato, pero de ahí a meterme en una pocilga de unos aprovechados que saben que son la única opción, va un trecho. Si me llega a echar me voy todo orgulloso y me quedo sobando fuera con los perros. Pero cedió un poco y me la dejó por 80 rupias, yo no subía de las 50 pero el cansancio y las ganas de poner un huevo me hicieron cortar la negociación.

Cuando estuve solo tuve que hacer de tripas corazón y usar el trono, estaba aun jodido de las comidas del desierto así que imaginaos como quedó (mejor no imaginéis :S)

No funcionaba la cadena y no salía agua de ningún grifo, malditos hijos de puta, lo único que me hizo feliz fue pensar en mis habilidades regateadoras y en que llevaba agua embotellada, me lavé las manos y lo dejé todo tal cual, ya se lo encontrará el siguiente, supongo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La guinda de Rajasthán

Llegué con todos los calores del desierto, con una barba de días y con arena hasta en el innombrable. Me pegué la ducha de mi vida y me dije: hoy me dejo bigote!! (el de hace un par de historias… es que voy un poco desfasado :P)


Me sentía un poco mareado y hambriento, también tenía el estómago fatal de las comidas en el desierto, así que me tomé un refresco y un sándwich a la sombra, para no arriesgar.

Di una vuelta por la ciudad y miré las barberías. Aquí muchos se afeitan en el barbero, es muy económico: si a mi me suele costar entre 20 y 30 rupias, entonces a los indios les cobrarán tres veces menos, como mínimo. También hay barberías en las calles y supongo que esas afeitarán por menos de cinco rupias, aunque dudo que ahí cambien la cuchilla en cada trabajo.

Los barberos indios son unos verdaderos artistas, te embadurnan a fondo, te masajean y te apuran muy bien, algunos acaban, te vuelven a echar espuma y te vuelven a afeitar… flipante! Te pueden hacer un sinfín de perillas y patillas, aunque lo que se lleva en India es el mostacho, no se por que será.

Elegí una con el criterio de siempre: si está trabajando y razonablemente limpia, ya vale. Me tocó esperar a un tipo que parecía venir de comer, no hablaba inglés pero entendió lo del mostacho finito por que el compañero, que estaba afeitando a otro paisano, le tradujo un poco. Empezó con todo el protocolo barberil y perfectamente me rasuró los lados, la barbilla y el cuello. Me limpió y empezó a masajearme el bigote con dos dedos, yo me imaginaba la escena desde fuera y tiene que ser chistoso ver como un tío masajea el bigote de otro…

Me puso un poco de espuma en el lugar a proceder y procedió, parecía todo un profesional, concentrado en su tarea hasta se acercó un poco, como para fijarse más, y empezó a rasurar y trazar la línea perfecta. Cuando llevaba medio bigote se paró a observarlo y así hacerse una imagen mental del trabajo que la otra mitad requería, se volvió a acercar a mí y justo cuando empezó otra vez con su labor SE TIRÓ EL ERUCTO MAS GORDO QUE SE HA OÍDO EN ESTAS TIERRAS mientras seguía afeitando como si nada…





…y por supuesto vino acompañado de otros, como si hubiese salido mamá eructo de paseo con sus eructitos siguiéndola detrás…





Yo no me considero nada escrupuloso pero eso me sobrepasó en ese momento. Empecé a sentirme mal, muy mal. Se me revolvió todo ahí abajo y escuchaba los gritos de un sándwich clamando por salir.

Le aparté la mano de mi bigote y le dejé la mano en frente, como un agente de tráfico, para indicarle que no siguiera. Me quedé treinta segundos así y cuando controlé el alboroto interior me levante, pagué y me fui. El otro barbero se estaba descojonando. Lo más impresionante es que mi barbero se quedó con cara de alucinado, no parecía entender qué había de malo en eructar en la cara de un cliente!

Yo me fui hasta con espuma en el bigote, muy aturdido, el del hostal me preguntó algo como qué hacía con medio bigote pero no le hice ni caso, me limpié en mi habitación y me eché una siesta. Más tarde rematé la faena.
No sé por qué pero ahora me afeito solito :DDD

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Desierto


El safari en el desierto no estuvo nada mal, aunque tampoco fue nada extraordinario. Habían dos rutas de un día y medio a elegir: la turística, que iba a la parte con el típico mar de dunas pero a la que todo el mundo iba a dormir (no solo en camello, en jeep también), y la no-turística, en la que te garantizaban no encontrarte con nadie en el camino ni al acampar. Muchos optan por la turística, por que es un poco más económica y porque gustan de hacer el ganso en el desierto, no se que le pasa a todo el mundo con mezclar fiesta y alcohol con cualquier actividad, aunque sea en la naturaleza. A mi no me apetecía nada más que pasar la noche en el desierto con la máxima paz posible, elegí la no-turística.
Aun así, cualquier actividad en la India esta condicionada por la gente, gente en todos sitios! Durante todo el camino nos aparecieron varias oportunidades de cambiar el menú (en vez del arroz con verduras que entraba en el paquete básico podías comprar cordero o pollo) o comprar cerveza, drogas, etc...
Mi grupo estaba formado por las dos españolas que había conocido en Jodhpur más unos ingleses (de origen indio) que se habían sumado en el último momento. Éramos un grupo pequeño pero los ingleses eran un poco pijos y se mostraron interesados en cada cosa que les ofrecían, acabaron borrachos comiendo cordero... patético, pero un buen negocio para los indios presentes, a nosotros nos insistieron hasta que les dejé claro que no me iba a salir del paquete básico, cada cosa tiene su momento y su lugar, no me apetecía ni comer filigranas, ni beber, ni ponerme hasta el culo de opio. Los ingleses acabaron comprando 2 Kg. de duro cordero que no se pudieron acabar y cerveza templada, todo a precio de maharajá (o de majaras, mejor dicho), merecido lo tenéis.

Mega: nuestro camellero-cocinero.

El camino estuvo bien, no nos cruzamos con nadie y experimentamos el poder del trote camellil en nuestras posaderas. Estuvimos desde la mañana adentrándonos en el desierto parando solo para comer y para que bebieran los animales.
Repostando.

Al final llegamos a un pequeño montón de dunas y acampamos ahí. La parte del desierto que vimos consistía en tierras áridas salpicadas de dunas, de vez en cuando. Supongo que si has estado ya en algún gran desierto pues no te impresiona mucho, pero para mi primera toma de contacto ya estuvo bien, a parte el disfrutar del camello (que a veces te dejaban conducir) fue una buena experiencia.
Lo único malo es que estábamos en plena luna llena y no es que desprecie al satélite, que estaba muy vistoso, pero me hubiese gustado más ver las estrellas desde la oscuridad del desierto, otra vez será…
Como todos empezaron a liarla en el campamento, que si cerveza, música, cordero y su puta madre, los españoles cogimos nuestros colchones y mantas y nos fuimos a lo alto de una duna a dormir en la paz que merecía el lugar. Estuvo genial aunque acabamos rebozados en arena; por la noche, a parte del bajón de temperatura, sopló un viento fuerte y tenías que cerrarte herméticamente si querías evitar la polvareda.

El anochecer y amanecer no fueron tan espectaculares como esperaba, no sé si a causa del polvo o de las nubes, pero no veías al sol romper con el horizonte, simplemente, media hora antes de oscurecer, se fundía con el cielo. Con su correspondiente degradación de colores, eso si.
También quitaba mucho misticismo el hecho de que había cobertura en el desierto y todo el mundo estaba hablando por el móvil, los viajes en coche de el "bar ambulante" que se encargaba de abastecer a los pijillos y la cantidad de basura que vimos durante todo el día y medio que pasamos en el desierto.

Una panorámica de la zona donde estábamos, en el medio se ve el campamento.

Si lo alternativo es así, no me quiero ni imaginar lo que debe ser la parte turística… pero estuvo bien en general, como premio unas rozaduras king size, medio gemelo quemado por el sol y una semana de cagarrinas.

Mis pintas en el desierto.
A partir de aquí el sol desaparecía.
Esta es la parte más dunificada que encontré.
 


lunes, 15 de noviembre de 2010

Última parada en Rahastán

Llegué a Jaisalmer en una nube de polvo, y no es una expresión, a media noche ya me tuve que poner una camiseta a modo de mascarilla por que no paraba de entrar arena por todos lados, no sé si pasamos por una zona desértica o que cojones pasaría, pero al despertarme había un dedo de arena en el suelo.

Muy curioso fue que todos los taxistas estaban tras una cuerda y una línea blanca pintada en el suelo, como para que no se nos echen encima. Ya me habían hablado de lo buitres que son los hoteleros en esta ciudad, la guía lo advierte también, se ve que todo el mundo esta dedicado al negocio del safari en el desierto y presionan muchísimo para que te dejes las rupias en su madriguera.

El lago Gari Sadar a las 6 de la mañana.
Descargué maletas en un hostal al que había llamado previamente (cosa que fue muy útil por que vino a recogernos evitándonos lidiar con los taxistas, aun viajaba con las españolas) y no podía dormir, eran casi las 6 AM pero llevaba muchas horas durmiendo en el tren, cogí los esenciales y me fui a ver la salida del sol al lago del pueblo, el Gari Sadar, un lago chiquitito pero con encanto, y muy tranquilo a primera hora de la mañana. Fue un excelente comienzo, el astro rey recargó las pilas y casi me hizo olvidar el agotamiento mental que llevaba a causa de las estresantes ciudades que había visitado, Rajasthán es un estado muy bonito y con mucha personalidad, pero si a eso le sumamos que es muy accesible desde la capital da como resultado legiones de turistas, y eso es directamente proporcional a la cantidad de embaucadores, vendemotos, estafadores, marrulleros y abusadores de almas cándidas que existe en el lugar… una pena, oye. Yo llevaba casi un mes en Rajasthán!!
Recargando las baterías!

Volví al hostal para hacer el check-in y, una vez firmado el papeleo, el gualtrapa de la recepción empezó a comentarme el asunto de los safaris. No estaba nada interesado en un principio pero después. Pensando en que nunca estuve tan cerca de un desierto, me dije que no estaría mal al menos escuchar su oferta. El tipo era un rufián clase-A: me explicó la ruta en cinco minutos y después, a mis preguntas del tipo “cuales son tus tarifas?”, él respondía cosas como “cuál es tu presupuesto?” cosa que no me gustó nada, así que le dije que no estaba interesado.

Salí a dar un paseo y en la primera calle que tomo encuentro a Ali, un tipo que conocí en Pushkar. Ali se estuvo quedando en casa de Bharat mientras yo estuve por el pueblo y me lo presentó como su amigo, fue un tipo muy majo y me dio una tarjeta para que contactase con él en caso de dirigirme a Jaisalmer, pero yo la perdí :S. Ali tiene un hostal y también se dedica a los safaris, entonces, tratándose de él, ya me hacía más gracia darme una vueltica por las dunas. Me explico: no es que pensara que por habérseme cruzado en el camino como “amigo de” no iba a ser un trampero más, pero había más probabilidades de acabar bien.

Me llevo a su hotel y nos sentamos a sorber un chai, me enseño las habitaciones y me explicó un poco acerca de sus safaris, pero no me presionó en ningún momento, me cameló y me pintó muy bien el asunto diciéndome que dejara el hostal en el que estaba y me viniese al suyo, que no me cobraría nada por ser un amigo.

Pensé que era una buena ocasión para hacerlo y contraté un viaje con él. Al final resultó todo un poco más caro de lo acordado alegando propinas y ayudas en nombre de "el buen rollo". Intentaba rascar de donde podía y lo peor era que se hacía el súper amigo. Esquivando las puñaladas no fue todo tan malo, pagué 150 rupias por la habitación (en concepto de propina amistosa, claro)

Siempre que estoy en estas situaciones me digo: venga tío, es comprensible, están muy necesitados y no hacen más que ver blanquitos paseándoles los billetes por delante. Pero es que hay mucho pesado… y yendo sólo (la vez anterior fui acompañado) deben pensar que eres más persuadible y te acosan bastante más.

Y esa fue mi experiencia en Jaisalmer. Habéis visto? He escrito más de ellos que del lugar y mira que es bonito! La ciudad está construida alrededor del fuerte (one more time) pero éste no es en forma de residencia o palacete para el maharajá de turno sino que está todo el pueblo viejo dentro de él. Es genial perderte en sus callejuelas, cada dos por tres apareces en un lugar que no esperas y puedes caminar por toda la parte amurallada, 99 bastiones según Lonely Planet (menos de 70 según la policía nacional). Una delicia de lugar.

Imponente fuerte visible desde cualquier punto de la ciudad.

Otra vista del fuerte, qué si no.
Desde una de las terracitas escondidas en las callejuelas.

¡¡Pero necesito un cambio ya!!
En la próxima os cuento un poco lo del safari, que no estuvo nada mal!

miércoles, 10 de noviembre de 2010

[Interludio] Un indio más.

Como con la derecha y me acicalo los bajos con la izquierda. Es jodida la dislexia en India, puedes acabar limpiándote el culo con un chapati o comiendo mierda, que es mucho peor (bueno… dependiendo del estado del chapati, claro)

Subo a los medios de transporte cuando estos están en movimiento y si puedo le hago la púa al revisor. Viajo en el suelo, en el techo o en el chasis sin importarme lo peligroso que pueda ser o la multa que, según los pocos carteles informativos que quedan enteros, me puede caer. También ocupo el primer lugar que encuentro, mi modus operandi consiste en comprar un billete de la clase más baja e ir cambiando de lugar según vayan reclamando las camas o asientos. Esto es la jungla, baby.

Eructo! Estridentemente y en la cara de cualquiera, como si me fuera la vida en ello, he llegado a eructar mientras estaba eructando. Eructo y me tiro sonoros pedos en mi puesto de trabajo, cuando los demás comen, hablan, hacen el check-in en los hoteles… podría peerme delante del mismísimo Dalai Lama sin percatarme de que tal vez al resto del mundo pueda parecerle una falta de respeto. Para mi es de lo más natural.
Como con la boca abierta y hablo mientras lo hago, te preguntarás como puedo hacer tantas cosas a la vez, pues he llegado a mascar un chicle mientras comía con la boca abierta charlando con el de al lado sobre los pedos y eructos que me tiré cuando subía a un autobús en marcha.

Ah! Casi se me olvida! A pesar de todo esto me lavo las manos antes y después de comer. En eso sí soy un manías, sabes?

Escupo en cualquier lugar, ahora se pone de moda poner cartelitos de “prohibido escupir aquí” pero yo lo sigo haciendo. Antes preparo bien el escupitajo, no te creas que va a ser una saliva cualquiera la que va a salir de esta boca. Hay dos modalidades bien diferenciadas: la primera, que yo llamo la budista, consiste en vaciar mi interior lo máximo posible rascando de mi garganta cualquier rastro mucoso y haciendo ruidos como si me quisiera sacar un pulmón, está modalidad es la mas sonora pero no la más vistosa... Mi preferida siempre será la segunda, la que gusto de llamar el río de henna, es cuando me tiro todo el día macerando en mi boca tabaco de mascar para que así mis lapos adquieran un tono rojizo y sea más desagradable a la vista, si cabe.
A veces fusiono las dos para deleite del publico expectante, mientras masco un chicle, claro.

Y siguiendo con mis necesidades fisiológicas, meo y cago en la calle sin pudor alguno, ayuda mucho el que la mayoría de alcantarillas esté a la vista y que el baño no es una parte indispensable de la vivienda india.

Invado el espacio ajeno cuando me da la real gana, si me siento a tu lado intentaré hacerlo lo más pegado a ti que pueda, entrando de culo y sin mirar, si me siento en tu pierna accidentalmente no esperes que sea yo el que retroceda, y mucho menos un “lo siento”, más bien te miraré con mi peor cara de fuera-de-mi-camino-jodido-insecto y esperare a que estés tan incómodo que te tengas que ir.

Si te conozco de hace solo un minuto que no te extrañe cuando apoye mi mano en tu pierna, te pase el brazo por el hombro, te pida que me enseñes cualquier cosa que lleves o te pregunte hasta el grupo sanguíneo del gato de tu primo. Ah! Y las colas son mi especialidad, es cuando puedo demostrar mis habilidades, me da igual quien esté primero, las ancianas o las embarazadas son como las reglas, están para saltárselas. He de reconocer que también aprovecho para meter mano, benditas las colas!

Si tengo algo para vender huye de mi, a parte de ser un pesado sin remedio intentaré inflarte el precio o engañarte con la calidad, cuenta dos veces el cambio y gesticula bien con los dedos, que no será la primera vez ni la última que tus “thirty” los entienda como “fifty”.

Cuando conduzco mi taxi soy el amo de la ciudad, sobretodo si llegas a horas intempestivas y soy el único que hay. Si no aclaramos bien el precio antes que encienda el motor prepara las rupias, campeón, que vas a recordar los taxis de tu país. Y aunque me aclares muy bien el hotel al que vas primero te llevare de paseo a la tienda de un amigo y después a otro hotel en el que cobro comisión, si cuela, cuela. Tranquilo, que si la cosa se pone fea se me olvidará por completo que hablo inglés.

Por último resaltar que a veces me burlo de los que piden, piso a los inválidos o los aparto de una patada sin mirarlos, aquí el pez grande se come al chico, lo que pasa es que siempre encuentras un pez más grande…
Te he dicho ya que esto es la jungla??

Mi burdo intento (fallido) por parecer uno de ellos: me he dejado bigote...

PS- Evidentemente no hago nada de esto, si lo hiciera me imagino que me echarían de India y no me dejarían entrar en España… Pero todo lo he visto, oído y olido!

Y fuera bromas, aquí están jodidos de verdad, eso lo sabemos todos, pero cuando llevas un tiempo parece como que te inmunizas y llegas hasta a reírte de todas estas escenas bizarras que ves, pero están muy muy jodidos…Yo seguiré siendo el extranjero pulcro, educado y escrupuloso, que no me va tan mal!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Jodhpur y más madera!

Hice una paradita en Jodhpur porque está en la ruta típica y por que tiene alguna cosa que parece interesante, aunque la gente me pareció de lo más pesada, cuanto más me adentro en Rajasthan más ganas tengo de irme y cambiar de aires. Aquí, a parte del habitual avasallamiento al que te tienen acostumbrado los vendedores de algo o conductores de autorickshaw, los niños van muy a saco, te dan golpes en la mochila gritando y pidiéndote rupias... Incluso uno de esos pequeños y adorables hijo de Satán me dio una patada en la pierna, extraña forma de pedir dinero sin ganarte una ostia. Actitud Zen, que de eso los camareros tenemos mucho!

En el autobús conocí a un par de españolas con las que llevaba una ruta similar. Ellas se dirigían a un hostal por recomendación de alguien y me uní a ellas. Resultó todo un acierto, nos hizo un buen precio y nos enseño alguna cosita de la ciudad, sin cargo alguno, aunque luego nos insinuó (de buenas maneras, por una vez!) que si queríamos dejar una propina sería bien recibida... vaya pavos!

La ciudad está muy bien, construida alrededor del Mehrangarh (el fuerte, que fue la residencia de Maharajá de Jodhpur, es también la atracción principal del lugar), tiene un mercado muy activo y una parte de ella está pintada en azul.
El fuerte con sus torres y sus calores.
La ciudad azul desde la entrada del Mehrangarh. 




















El fuerte estuvo genial, clavan un poco en la entrada pero vale la pena, el caso es que solo había una opción, aquí es normal encontrar varios precios en la entrada a los lugares de interés (la cámara la cobran a parte, por ejemplo) pero en este estaba todo incluido, cámara y audio-guía en español (bueno, en un dialecto del mismo: el argentino :DDD), la verdad es que se disfruta mucho de un lugar con explicaciones completas y detalladas de todo lo que ves, a parte del aporte histórico.

 
Pero lo más interesante fue coincidir con el Marwar Festival (aquí hay festivales y celebraciones cada dos por tres) en el que, según el programa, durante el fin de semana actuaban artistas de todo el estado y representaciones tradicionales. Nosotros pudimos asistir solo al sábado por la tarde y habían una serie de competiciones en una carpa, competición de bigotes, tatoos en camellos, competi de turbantes… llegamos un poco tarde pero pudimos ver la policía montada del Rajasthan en acción, eran como cincuenta soldados montados en camellos haciendo un sinfín de coreografías y simulaciones de ataque, había hasta una charanga, en camello también (curioso el que cualquier banda, toque lo que toque y sea de donde sea, acabe sonando a Paquito Chocolatero)



Finalizaron con acrobacias en camello y mil perrerías más que les hacían a los pobres animales… entre el público asistente nos encontramos a varios participantes del concurso de bigotes, entre ellos el ganador, el cual se enrollaba un bigote de 25 años en las orejas. Muy chungo, con este calor, pero mas chungo lo pasará su mujer, pensé.

Todo un crack!
Un día en cada ciudad se me está haciendo eteeeeerno, me voy para Jaisalmer y va a ser mi última parada en Rajasthan, después aun estoy dudando, norte o sur??? Me atrae mucho Kerala y todo el mundo me habla maravillas del lugar, por otra parte un amigo me cuenta que está por Himachal Pradesh y está muy a gusto descansando de estas maravillosas gentes...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Udaipur, la Venecia (!?) de Rajasthan.


Pasé un par de días muy entretenidos en Udaipur, más que nada por que aún estaban de festivales y cada día había algún baile que ver. Aquí también bailan con palos (Garba!) pero los corros que se forman son inmensos! Y las músicas que sonaban variaban muchísimo, desde típicos ritmos rajastanís hasta house o techno, con un toque indio, por supuesto.
Procesiones a mansalva, por el día y por la noche...
Lo único malo es que me alojé en pleno centro y aquí van un poco a saco, a cada paso que das te toca decir mil veces tu nombre, país o lo que se tercie… lovely Rajasthan!
Una tarde me quedé mirando a un grupo que estaba haciendo sus pujas* a una imagen en la calle principal, en una especie de portal. Todo lo relacionado con la  religión me deja fascinado, esos derroches de fe y devoción son totalmente incomprensibles desde un punto de vista agnóstico-occidental, así que siempre me quedo absorto mirando como ponen incienso, hacen sus plegarias o alimentan a sus dioses predilectos (les echan una especie de bolitas dulces de diferentes tamaños, estas bolitas son comidas por pájaros, vacas o monos, son muy útiles para conseguir que estos últimos coman de tu mano!)

A los diez minutos reparé en un hombre sentado tras un escritorio que me estaba llamando, me acerqué y me dijo que, pasado el portal, había una especie de comida popular gratuita y que todo el que quisiera entrar sería bien recibido. Genial! Tenía que pasar por el hostal así que me apresuré y a  los cinco minutos ya estaba de vuelta. Por el camino me encontré a dos italianas que conocí en el autobús y les comenté el plan, por supuesto se unieron y allí nos dirigimos. 
El señor nos llamo otra vez y nos adentramos en el portal, tenían que indicarnos el camino cada dos por tres porque era un lioso entramado de callejuelas oscuras, pero de pronto llegamos a un patio interior muy grande en el que estaba todo el mundo comiendo. Habrían más de cien personas distribuidas en varias filas y sentados en el suelo, espalda con espalda, daba un poco de reparo andar descalzo en medio de tanta gente comiendo, tenía la impresión que le iba a meter el pie en el plato a alguien en cualquier momento.
Desde que nos vieron nos trataron increíblemente bien, con mucha hospitalidad y como orgullosos de tener invitados, nos abrieron un hueco y nos acomodamos, un niño muy simpático nos trajo un plato de papel y dos recipientes de papel de aluminio y un señor nos los llenó con un thali* básico pero muy bueno, consistía en pulao, dal y otra cosa que no recuerdo (arroz especiado, lentejas y cosa que no recuerdo, respectivamente) también nos sirvieron pan chapati para acompañarlo y también porque ese mismo pan es el que usan como cubierto.
Lo más gracioso fueron los niños que se encargaban de rellenar la comida, pasaban gritando el plato que llevaban en su olla y si a alguien le apetecía algo se lo servían, estos niños se enamoraron de las italianas y cada cinco segundos venían para ver si queríamos algo más, bueno… para ver si ellas querían algo más :DD
La plaza principal decorada para la ocasión.
Muy grata experiencia, ya que daba la oportunidad de ver en su salsa a los locales, era un ambiente muy festivo, todo el mundo parecía feliz y la gente venía en familia, hablaba con el de al lado… también me chocó el que por una vez viera en un lugar más mujeres que hombres, no es muy normal ver féminas en acontecimientos sociales, siempre hay un porcentaje muy elevado de hombres en todos lados, las mujeres siempre están apartadas en un lugar medio escondido.
También hubo una escapada cultural al Palacio de la ciudad.
Acabamos con el postre (un dulce seco con.. almendras?) y nos despedimos dando las gracias, al salir nadie nos dijo absolutamente nada, buscamos al señor del escritorio y le preguntamos si era posible hacer una donación y nos dijo que era opcional, que no teníamos que pagar nada, me dijo también que estaban muy contentos de habernos recibido y si nosotros estábamos contentos ya era suficiente. Que buen rollo! Uno a veces lleva el chip de que todo el mundo va tras la rupia en este país… que bueno estar equivocado.
Dejamos una donación y nos fuimos a cotillear en los bailes de la plaza. De momento la mejor cena del viaje sin duda!

*miniGLOSARIO
Puja: literalmente “respeto”, ofrenda o plegaria.
Thali: es lo equivalente a un menú, una combinación de raciones acompañado de chapati y/o arroz.

Dejo un par de vistas nocturnas de la ciudad y sus canales:

Os convence lo de Venecia del Rajasthan ahora? Por que a mi no mucho.... :P