lunes, 8 de noviembre de 2010

Jodhpur y más madera!

Hice una paradita en Jodhpur porque está en la ruta típica y por que tiene alguna cosa que parece interesante, aunque la gente me pareció de lo más pesada, cuanto más me adentro en Rajasthan más ganas tengo de irme y cambiar de aires. Aquí, a parte del habitual avasallamiento al que te tienen acostumbrado los vendedores de algo o conductores de autorickshaw, los niños van muy a saco, te dan golpes en la mochila gritando y pidiéndote rupias... Incluso uno de esos pequeños y adorables hijo de Satán me dio una patada en la pierna, extraña forma de pedir dinero sin ganarte una ostia. Actitud Zen, que de eso los camareros tenemos mucho!

En el autobús conocí a un par de españolas con las que llevaba una ruta similar. Ellas se dirigían a un hostal por recomendación de alguien y me uní a ellas. Resultó todo un acierto, nos hizo un buen precio y nos enseño alguna cosita de la ciudad, sin cargo alguno, aunque luego nos insinuó (de buenas maneras, por una vez!) que si queríamos dejar una propina sería bien recibida... vaya pavos!

La ciudad está muy bien, construida alrededor del Mehrangarh (el fuerte, que fue la residencia de Maharajá de Jodhpur, es también la atracción principal del lugar), tiene un mercado muy activo y una parte de ella está pintada en azul.
El fuerte con sus torres y sus calores.
La ciudad azul desde la entrada del Mehrangarh. 




















El fuerte estuvo genial, clavan un poco en la entrada pero vale la pena, el caso es que solo había una opción, aquí es normal encontrar varios precios en la entrada a los lugares de interés (la cámara la cobran a parte, por ejemplo) pero en este estaba todo incluido, cámara y audio-guía en español (bueno, en un dialecto del mismo: el argentino :DDD), la verdad es que se disfruta mucho de un lugar con explicaciones completas y detalladas de todo lo que ves, a parte del aporte histórico.

 
Pero lo más interesante fue coincidir con el Marwar Festival (aquí hay festivales y celebraciones cada dos por tres) en el que, según el programa, durante el fin de semana actuaban artistas de todo el estado y representaciones tradicionales. Nosotros pudimos asistir solo al sábado por la tarde y habían una serie de competiciones en una carpa, competición de bigotes, tatoos en camellos, competi de turbantes… llegamos un poco tarde pero pudimos ver la policía montada del Rajasthan en acción, eran como cincuenta soldados montados en camellos haciendo un sinfín de coreografías y simulaciones de ataque, había hasta una charanga, en camello también (curioso el que cualquier banda, toque lo que toque y sea de donde sea, acabe sonando a Paquito Chocolatero)



Finalizaron con acrobacias en camello y mil perrerías más que les hacían a los pobres animales… entre el público asistente nos encontramos a varios participantes del concurso de bigotes, entre ellos el ganador, el cual se enrollaba un bigote de 25 años en las orejas. Muy chungo, con este calor, pero mas chungo lo pasará su mujer, pensé.

Todo un crack!
Un día en cada ciudad se me está haciendo eteeeeerno, me voy para Jaisalmer y va a ser mi última parada en Rajasthan, después aun estoy dudando, norte o sur??? Me atrae mucho Kerala y todo el mundo me habla maravillas del lugar, por otra parte un amigo me cuenta que está por Himachal Pradesh y está muy a gusto descansando de estas maravillosas gentes...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Udaipur, la Venecia (!?) de Rajasthan.


Pasé un par de días muy entretenidos en Udaipur, más que nada por que aún estaban de festivales y cada día había algún baile que ver. Aquí también bailan con palos (Garba!) pero los corros que se forman son inmensos! Y las músicas que sonaban variaban muchísimo, desde típicos ritmos rajastanís hasta house o techno, con un toque indio, por supuesto.
Procesiones a mansalva, por el día y por la noche...
Lo único malo es que me alojé en pleno centro y aquí van un poco a saco, a cada paso que das te toca decir mil veces tu nombre, país o lo que se tercie… lovely Rajasthan!
Una tarde me quedé mirando a un grupo que estaba haciendo sus pujas* a una imagen en la calle principal, en una especie de portal. Todo lo relacionado con la  religión me deja fascinado, esos derroches de fe y devoción son totalmente incomprensibles desde un punto de vista agnóstico-occidental, así que siempre me quedo absorto mirando como ponen incienso, hacen sus plegarias o alimentan a sus dioses predilectos (les echan una especie de bolitas dulces de diferentes tamaños, estas bolitas son comidas por pájaros, vacas o monos, son muy útiles para conseguir que estos últimos coman de tu mano!)

A los diez minutos reparé en un hombre sentado tras un escritorio que me estaba llamando, me acerqué y me dijo que, pasado el portal, había una especie de comida popular gratuita y que todo el que quisiera entrar sería bien recibido. Genial! Tenía que pasar por el hostal así que me apresuré y a  los cinco minutos ya estaba de vuelta. Por el camino me encontré a dos italianas que conocí en el autobús y les comenté el plan, por supuesto se unieron y allí nos dirigimos. 
El señor nos llamo otra vez y nos adentramos en el portal, tenían que indicarnos el camino cada dos por tres porque era un lioso entramado de callejuelas oscuras, pero de pronto llegamos a un patio interior muy grande en el que estaba todo el mundo comiendo. Habrían más de cien personas distribuidas en varias filas y sentados en el suelo, espalda con espalda, daba un poco de reparo andar descalzo en medio de tanta gente comiendo, tenía la impresión que le iba a meter el pie en el plato a alguien en cualquier momento.
Desde que nos vieron nos trataron increíblemente bien, con mucha hospitalidad y como orgullosos de tener invitados, nos abrieron un hueco y nos acomodamos, un niño muy simpático nos trajo un plato de papel y dos recipientes de papel de aluminio y un señor nos los llenó con un thali* básico pero muy bueno, consistía en pulao, dal y otra cosa que no recuerdo (arroz especiado, lentejas y cosa que no recuerdo, respectivamente) también nos sirvieron pan chapati para acompañarlo y también porque ese mismo pan es el que usan como cubierto.
Lo más gracioso fueron los niños que se encargaban de rellenar la comida, pasaban gritando el plato que llevaban en su olla y si a alguien le apetecía algo se lo servían, estos niños se enamoraron de las italianas y cada cinco segundos venían para ver si queríamos algo más, bueno… para ver si ellas querían algo más :DD
La plaza principal decorada para la ocasión.
Muy grata experiencia, ya que daba la oportunidad de ver en su salsa a los locales, era un ambiente muy festivo, todo el mundo parecía feliz y la gente venía en familia, hablaba con el de al lado… también me chocó el que por una vez viera en un lugar más mujeres que hombres, no es muy normal ver féminas en acontecimientos sociales, siempre hay un porcentaje muy elevado de hombres en todos lados, las mujeres siempre están apartadas en un lugar medio escondido.
También hubo una escapada cultural al Palacio de la ciudad.
Acabamos con el postre (un dulce seco con.. almendras?) y nos despedimos dando las gracias, al salir nadie nos dijo absolutamente nada, buscamos al señor del escritorio y le preguntamos si era posible hacer una donación y nos dijo que era opcional, que no teníamos que pagar nada, me dijo también que estaban muy contentos de habernos recibido y si nosotros estábamos contentos ya era suficiente. Que buen rollo! Uno a veces lleva el chip de que todo el mundo va tras la rupia en este país… que bueno estar equivocado.
Dejamos una donación y nos fuimos a cotillear en los bailes de la plaza. De momento la mejor cena del viaje sin duda!

*miniGLOSARIO
Puja: literalmente “respeto”, ofrenda o plegaria.
Thali: es lo equivalente a un menú, una combinación de raciones acompañado de chapati y/o arroz.

Dejo un par de vistas nocturnas de la ciudad y sus canales:

Os convence lo de Venecia del Rajasthan ahora? Por que a mi no mucho.... :P

viernes, 22 de octubre de 2010

GARBA!

Los últimos días fueron diferentes en Pushkar, hubo un festival que duró 9 días, no sé si es nacional o regional ya que cada vez que preguntaba entendía algo diferente. El festival consistía en unas representaciones teatrales en la calle principal del pueblo, o eso es lo que vi los primeros días.
Más tarde me enteré (gracias al team) que existía otro programa de fiestas pero que estaba reservado para las castas más bajas. Una noche los camareros, que provenían de una casta más baja que el jefe, me dijeron si quería acompañarles, que iban a un baile donde se juntaba la juventud del pueblo para flirtear… Yo ya estaba en la puerta :DD
Mykee se portó como un gran anfitrión y me llevó a ver varias calles en el pueblo-pueblo donde estaban bailando, la mayoría eran niños y las escenas eran muy cómicas. Me explicaba todos los detalles y porqueses pero, como me pasa casi siempre aquí, no me entero ni de la mitad ya que a veces cuesta seguir esta mezcla de hindi e ingles que gustan tanto de usar.
Bueno, no siempre era el guaperas del grupo...
Lo único que saqué en claro de todo es que una parte de la fiesta se llama Garba (no sé ni siquiera si se escribe así! Lo busqué en la guía y no vi nada…) y consiste en un baile en pareja o en circulo muy parecido, para mi sorpresa, al ball de bastons catalán.
De pronto, mister Maik dijo que quería cantarme una canción y me llevó a un concierto callejero, un piano-acordeón, un percusionista y un cantante. Todos alrededor en el suelo atendiendo el espectáculo y algunos bailando y echando billetes a los músicos. El notas, no se corta un pelo y les pide a los músicos que le dejen cantar y le dejan, todo el mundo se quedó un poco roto pero atendió por si algo iba a suceder. Cuando Mykee empezó a cantar el público se quejó y le abucheó un poco, el percusionista dijo algo señalándome y apaciguó al ganado, eso si, varias miradas se clavaron en mi, como reparando que había un extraño. Yo ponía mi mejor cara de tonto y sonreía.

Otra de esas míticas noches conseguí que viniera Bharat, al que nunca le apetecía venir, pero se mantuvo al margen y al poco rato ya parecía incomodo, me dijo que pronto se iba y me fui con él.
Por el camino le pregunté porque no estaba a gusto en esa fiesta y me explico que no era su lugar, que provenía de una casta más alta (un Brahmán) y no le estaba permitido estar ahí, bueno, que si que podía, y que ellos estarían contentos de que él estuviera pero él no estaba a gusto, y que los otros, si venían a los programas de los Brahmanes podían asistir pero no estaba permitido que hiciesen nada y que en Pushkar en realidad solo podían vivir brahmanes y peregrinos porque era un lugar sagrado y un largo etcétera de detalles que formaron en mi cabeza un puto lío incomprensible que no hizo más que enredar, aún más si era posible,  la escasa idea que tenía (o creía tener) del mundo de las castas. Conclusión: no preguntar tanto y leerse más la guía :D

Y como experiencia adrenalínica resaltaré una de las noches que fuimos a las afueras del pueblo a beber una cerveza, pero fuimos en moto… El tema de no llevar casco lo llevo más o menos bien (siempre les pido que no corran por que soy fácilmente acojonable sobre dos ruedas) y lo de ir tres en la moto también lo puedes considerar pasable, el caso es que a la moto no le iban las luces. Y entre eso y que la carretera era una mierda y que conducen al revés los mamones y las vacas, los cerdos, los perros y la madre que los parió, pasé momentos de montaña rusa.

PS- Todas esas noches fui el único turista, ardua tarea en Pushkar!
PS (2)- Como siempre no hay fotos que corroboren lo escrito pero es que cada vez estoy más convencido que esos aparatos ensucian estos momentos :P
Este video corresponde a otra ciudad, el baile es el mismo en Pushkar, pero con menos gente.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Lo + mejor de Pushkar

No me das miedo (aunque lo parezca)

El aburrimiento en Pushkar me impulsó a hacer muchas cosas, probé una sesión de reflexología con un matasanos que me destrozó los pieses, me corté el pelo (y acabé dejando que me afeitara) en un barbero que me cayó bien, miré hoteles pijillos con intención de alojarme en ellos sólo para verlos por dentro, regateé por cosas que no iba ni a hacer (una vuelta en caballo son unas 250 rupias y una dosis del mismo 600), fui un par de veces a ver la puesta de sol al templo que tocaba e intenté diariamente levantarme pronto para ver su salida, sin lograrlo. También me acerqué varias veces al templo dedicado a Brahma (el único en India dedicado al menda) donde al anochecer se respira un ambiente muy místico, al menos el primer día…

Pero lo mejor fue que me hice amigo de unos personajes que llevan un restaurante en el pueblo. Es el típico lugar para occidentales, con una terraza en el tejado con vistas al lago (como la mayoría de lugares aquí) pero con un equipo muy divertido. Fui a comer varias veces al lugar y acabé sintiéndome como en casa, nos echamos muchas risas y aprendí mucho con ellos, o desaprendí, no sé.
Bharat y Mykee, siempre haciendo el ganso.
Los que más traté fueron Bharat (el jefe), Maykee (currante) y Binu (hermano del primero).
Al principio yo pensaba que solo se hacían los simpáticos por el bien del negocio, es triste reconocerlo pero muchas supuestas amistades, muy comprensiblemente, se basan en el interés y yo, que he sido apaleado económicamente allá donde he ido (debo tener cara de tonto), siempre me espero la estacada final. Pero no fue para nada el caso, realmente me acogieron como un amigo y no me sentí en ningún momento inseguro ni estafado. Me enseñaron una parte de Pushkar muy autentica!
Binu, es el buen rollo
personajificado!

Bharat es un personaje extraño para mi, tiene 21 años y es el dueño del bar, suficientemente extraño, no? Eso sí, se nota que maneja el cotarro y es amigo de sus empleados, me parecieron una familia cuando los conocí. El tío, como buen  indio, pierde el culo por todas las extranjeras, y se ve que le va bien. También tiene un hijo con una canadiense de Canadá de la que confiesa estar enamorado, un personaje extraño, lo que digo.

Mykee es el *guaperas del grupo, está musculado, se perfuma y peina cada diez minutos, canta, baila (me enseño una peli que había protagonizado) etc… pero un guaperas frustrado, me dijo que ya no intentaba nada con nadie por que nunca se había comido un rosco. Pobre Mykee.

Binu es la ostia! Solo escribir su nombre y ya me estoy riendo y es que este chaval es de esos que viven en su mundo feliz, es la inocencia personificada! Era el típico que te lo encontrabas cogiéndote de la mano o que te daba abrazos de diez minutos, de otra persona seguramente me incomodaría, pero con Binu estaba siempre en sintonía!

Uno de tantos atardeceres en el Laura's Café

domingo, 17 de octubre de 2010

Resumen de la quincena

Namaste!
Estoy muy bien!! Aunque estuve muuuuy aislado.. tampoco había mucho que contar por eso he resumido estas dos semanitas:

Alex, el maño trotamundos.
Después de la primera noche todo fue como la seda. Estuve un día en Delhi y quedé con Alex, un colega que conocí en BCN (a través de CS) y que lleva dos meses en la ciudad, me contó sus mil historietas y llenamos de cerveza mi habitación, también se quedó a dormir en mi hostal y desayunamos juntos. Espero que nos volvamos a encontrar por aquí!

Al día siguiente me fui a Jaipur, en Rajasthan, una ciudad más pequeña pero caótica y ruidosa, la gente está más relajada que en Delhi. Visité un par de escuelas y paseé por la ciudad mirándolo todo desde fuera, no visité nada que costara una rupia, solo curiosear por los bazares y charlar con la gente. Ya tendré tiempo de ver palacios y fuertes. Solo tengo una foto del lugar porque siempre me olvido la cámara...
Una de las puertas principales de fuerte, Jaipur.

Y acabé estudiando en PUSHKAR, claro…

Vista del  lago y sus Ghats, Pushkar.
Las últimas dos semanas estuve estudiando en Pushkar, un pueblo por Rajasthan, que ya me habían recomendado hasta en Barcelona, y sí, está muy bien, es manejable a pie y con todo el tema de que es sagrado (no voy a aburrir con detalles de Lonely Planet) te empapas del rollito hindú y vives la vida a tope en un mundo vegetariano y sin alcohol. Choca un poco que sea mas fácil encontrar una cerveza que un huevo duro pero así va la historia.

Más vistas del lago...
El pueblo es básicamente una calle principal (por donde se mueve todo el turisteo, tanto indio como extranjero) que rodea el lago, el lago está rodeado por Ghats, que es donde los peregrinos toman sus baños sagrados. El pueblo está completamente plagado de templos. También hay un par de montes con templos donde se puede tener una bonita vista del valle y del pueblo. Es, en definitiva, el típico sitio del que te hablan tan bien que al final te decepciona un poco, más que nada por la cantidad de turismo que hay, sobretodo español, la mayoría de tiendas tienen letreros en hebreo y castellano, imaginaos que exótico!

El lugar es estrictamente vegetariano y están prohibidos los huevos, la carne.. Al principio tiene algo de especial pero ahora mataría por un pintxo de txistorra por que, aunque parezca que hay mucha variedad (en los restaurantes encuentras comida china, india, española, italiana, alemana, israelí…) luego te das cuenta que todo es una ilusión óptica creada con los mismos cuatro ingredientes. Igualmente hay que reconocer que le sacan mucho partido a las verduritas, al paneer (queso) y a los cereales.
Puesta de sol con el templo a Savitri de fondo.

La escuela
Aquí cualquier crío te pega un rapapolvo de cuidado
A los dos días de estar aquí (y hacer el correspondiente estudio de mercado de escuelas) me instalé en un hostal fuera del pueblo con una escuela en el piso inferior. Empecé haciendo dos horas de clase al día y tocando en la habitación otras tres o cuatro. Al principio avancé muy rápido, he aprendido a leer ritmos sencillos y a ejecutarlos, pero he llegado a un punto en que tengo que practicar y practicar y practicar.. Estuve un par de días un poco frustrado por que no avanzaba nada y solo podía hacer los ejercicios lentos y poco más, a parte que tiene tela el instrumento, ya explicaré otro día. Ya pensaba que esto de la música india era cosa de genes cuando uno de los alumnos me confesó que él necesitó por lo menos seis meses para hacer un ritmo básico a la velocidad adecuada.

Seis meses! Coño, no es que pensara que me volvería un master en dos semanas, pero tampoco voy a pagar una escuela dos meses para repetir los mismos ejercicios día tras día.. Esto hay que replantearlo.
Pushkar de noche...


El plan (el nuevo)
Pues no sé si es porque estoy un poco hasta las gónadas de la tabla (por el momento) o por que ver tanta gente de paso me a despertado el gusanillo o porque tanta verdura me está volviendo tonto pero ya he decidido que voy a viajar un poco, la primera ruta que me viene a la cabeza es seguir por Rajasthan... y comer mucho pollo!

Ah! Y pongo la única foto que tengo de mi cara, para que veáis que estoy bien!
La frase: pagaría lo que fuese por una tortilla, aunque me costase un huevo.

Entonces a viajar!!

lunes, 11 de octubre de 2010

Llegada a Delhi parte II

Pero ahora vengo con los deberes hechos. Y mientras estoy rememorando grandes momentos de mi anterior viaje al subcontinente, el conductor me pide que le vuelva a enseñar el mapa. Se lo enseño y se apunta el numero de teléfono del hostal al que voy argumentando que siendo tan tarde (1.30 AM) es posible que esté cerrado y va a llamar para asegurarse. Le digo que no se moleste y que siga conduciendo, que ya es muy tarde y tengo ganas de descansar. Sorpresivamente me hace caso y me lleva, pero donde a él le da la gana.
Aparecemos en una calle oscura (las preferidas de los taxistas por estos lares, al parecer) y llama a alguien, me dice que no sabe bien la dirección y que va a preguntar a un amigo. De una casa salen tres tipos que me empiezan a contar las maravillas de su hostal y que pase a echarle un vistazo sin compromiso, yo les digo que no voy a moverme del coche, que están perdiendo el tiempo conmigo pero insisten. A todo esto, el conductor, que estaba fuera del vehiculo, me enseña su móvil llamando a un número y me dice: “ves? Nadie contesta!” en ese momento le cojo el móvil de mano y empiezo a compararlo con el numero del hotel que, en efecto, es diferente.
La situación es rara de cojones, todos fuera y yo dentro del taxi con la guía y el teléfono del taxista.
Le devuelvo el teléfono y le digo con tono de enfado que me lleve a mi hostal. Ahí ya cambia la cara de todos, los señores se van a su casa y el taxista conduce sin hablar. Yo no estoy para nada molesto, de hecho disfruto de mi papel de turista indignado, incluso me siento ligeramente orgulloso de haberles pillado la trampa. Llegamos sin problemas al lugar acordado en un principio y, en efecto otra vez, el lugar estaba abierto con cinco tíos en recepción viendo la tele a todo trapo. El conductor me pone la cara del gatito de Shrek y me intenta ayudar con la mochila pero le doy las gracias, ya tuve bastante ayuda por hoy, ya me lo monto solo.
En el hotel me enseñan una habitación medio fea que es, al parecer, lo único que tienen. Me dice que son 700 rupias la noche. Le digo que voy a mirar algo más, justo enfrente hay otro hostal del mismo estilo. Le pregunto si tiene algo libre y lo único que hay está en la planta baja. Después de charlar un rato lo dejamos en 25o rupias, a parte que tienen cocina abierta 24h, mi suerte a cambiado!

Subo a comer algo, no me arriesgo, pido un sándwich de queso y una coca mientras me hago amigo de un gatito negro. Vuelvo a la habitación y me fijo que me han dado la nº 13. Gatos negros? Números 13? si fuera supersticioso ya me habrían jodido el buen humor, pero como no lo soy… que buen comienzo!!

jueves, 7 de octubre de 2010

Llegada a Delhi parte I

Una de mis grandes ideas ha sido traerme canutos a la India. No fue en absoluto un acto premeditado, ha sido el destino. Si algún día tenéis que meter toda vuestra vida material en una estantería y os queda una china fuera sabréis de lo que hablo, seguro preferís meterla en la mochila que deshacer la obra!

El caso es que aquí estoy, recién llegado a la capital, son las 1’30 AM y estoy fumándome un porro en un taxi prepago de camino a Main Bazaar, calle perroflautica por excelencia. Mirando las luces y el alocado tráfico me vienen recuerdos de un trayecto parecido.. me la intentarán colar como hace unos años??

“Corría el año 2006 (07?) y llegamos, también a medianoche, a Mumbai… de lo despistados y cansados que íbamos se nos pasaron por alto las taquillas de los taxis prepago, error fatal!
Un uniformado y muy amable fulano nos acompaño a la “zona de taxis” en donde, casi instantáneamente, apareció un coche de entre las sombras. Le dijimos el hostal al que íbamos y ahí empezó la odisea. Nos llevo a un hotel lúgubre en una calle desolada y sin luz del extrarradio de Mumbai. Ahí nos esperaba una jauría de timadores de los cuales el dueño, o el que tenía más presencia, era el peor de todos. Mientras le decíamos que nos llevara a nuestro lugar el señorito le mandó a alguien que descargara nuestras mochilas y nos dijo que al menos echásemos un vistazo a las habitaciones. Nosotros, que estábamos cansados, aceptamos a regañadientes. Vista la habitación, una doble cutre y sucia, le preguntamos qué pide y nos suelta la escalofriante de 50 pavos! (nos lo pidió en euros directamente!) Nosotros hasta nos reímos, le dijimos de mil y una maneras que ni en la ciudad más cara de Europa te cobran 50 leuros por un antro así pero el hombre no se bajaba del burro. En ese momento le dijimos que nos las pirábamos al centro y él cambió el tono amable para empezar a decirnos lo peligrosa que era su ciudad de madrugada, que si iban a violar a mi amiga, que nos robarían hasta los pelos del culo,vamos…
Nos cargamos las mochilas a la espalda pero, cuando ya estábamos hablando con un taxista, el tío salió del hotel y de un grito consiguió que los dos o tres autorickshaw que habían se fueran sin hacernos ni caso.
-No hay taxis para ir al centro- nos dijo el muy ojo de pato, nosotros nos quedamos muy flipados, miramos la calle y sopesamos la posibilidad de ir andando, era una calle muy oscura y, aunque nunca había estado antes en India, sabía que era un país donde escasea el robo con violencia.. pero tampoco estábamos como para salir a comprobarlo.
Volvimos a entrar para pelearla, conseguimos bajar un poco el precio pero el tío era duro de pelar, creo que pagamos la mitad, aun así nos pegaron un buen palo.
Al día siguiente y a primera hora salimos pitando, la calle era un caos pero ya tenía color y luz, ya nada daba miedo.


Incredible India.”